NUEVOS PERFILES PROFESIONALES PARA INGENIEROS AGRÓNOMOS EN LA ERA DE LA IA

NUEVOS PERFILES PROFESIONALES PARA INGENIEROS AGRÓNOMOS EN LA ERA DE LA IA

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales ha ampliado el campo de acción del ingeniero agrónomo.

Hoy el valor ya no está solo en “saber de campo”, sino en traducir datos de satélites, sensores, robots o gemelos digitales en decisiones que mejoren rentabilidad y sostenibilidad.

Por: Ing. Agr. Mariano Larrazabal. Consultor transformación digital y Agtech en el sector agroalimentario

El agro necesita nuevos perfiles profesionales, y rápido. La digitalización del campo está alumbrando una generación de especialistas híbridos: combinan la agronomía clásica con ciencia de datos, modelización y conectividad.

El agrónomo del siglo XXI es un traductor entre la tierra y el algoritmo. Un integrador de conocimiento tradicional con inteligencia computacional. Un líder capaz de acompañar a los productores en un proceso de innovación constante.

Estos profesionales serán fundamentales para conectar el conocimiento técnico y agrícola con las herramientas digitales, liderando la transformación hacia un agro más eficiente y sostenible.

A continuación, te comparto un mapa descriptivo y con ejemplos reales de las funciones que ya demandan empresas agroalimentarias, centros de investigación y start-ups en Europa y América.

A continuación, encontrarás los perfiles que ya demandan las empresas globales de Agtech, qué hacen en la práctica, un ejemplo concreto y ofertas laborales reales publicada en 2025.

1. Científico/a de Datos Agrícolas (Agri-Data Scientist)

Actividad: Convierte volúmenes masivos de imágenes satelitales, monitoreo IoT y registros de campo en algoritmos que predicen rendimientos, detectan anomalías y optimizan insumos y modelan escenarios de riego.

Se piden competencias en Python, R, librerías geoespaciales, aprendizaje automático y estadística espacial, plataformas de cloud computing orientadas a big-dat, además de la “lectura agronómica” de los datos.

Mercado: Portales de empleo citan rangos de 50.000-120.000 USD anuales según experiencia y ubicación.

2. Ingeniero/a en Visión Artificial Agrícola

Actividad: Diseña y entrena redes neuronales que reconocen plagas, malas hierbas o estrés hídrico a partir de drones y cámaras tractorizadas.

La demanda ha crecido a raíz de licitaciones europeas de agricultura de precisión y vacantes específicas en portales como LinkedIn Jobs para “Crop Computer-Vision Engineer”.

3. Ingeniero/a de Gemelos Digitales de Explotaciones

Actividad: Integra sensores, SIG y modelos 3D para crear réplicas virtuales de parcelas o invernaderos. El rol es clave para simular “qué pasaría si” con riegos o variedades antes de tocar el terreno.

Ejemplo El AI Institute for Resilient Agriculture (Iowa State) actualiza gemelos de mijo y maíz con 80-90 millones de puntos 3D cada semana para probar centenares de escenarios de manejo.

4. Manager IoT Rural

Actividad: Orquesta redes de sensores (humedad, nutrientes, clima) y pasarelas de conectividad en zonas con baja cobertura. Requiere saber de protocolos LoRa/5G, mantenimiento de dispositivos en ambientes adversos y ciberseguridad.

Tendencia salarial: Vacantes de empresas como Semios o Amazon AWS para “IoT Agriculture Manager” superan los 180.000 USD/año en América del Norte, indicador de la creciente demanda global.

5. Analista Agronómico-IA

Actividad: Perfil puente: interpreta los dashboards generados por científicos de datos, traduce los insights a planes de cultivo y valida en campo. Exige dominio de modelos predictivos pero también del calendario agronómico y de la economía de la explotación.

Valor añadido: Traducir métricas complejas a lenguaje operativo y medir el retorno económico de cada recomendación. (Oferta emergente, sin fuente específica pero respaldada por las necesidades descritas en los perfiles anteriores.)

6. Especialista en Blockchain y Trazabilidad Agroalimentaria

Actividad: Diseña “pasaportes digitales” que registran cada lote desde la siembra hasta el lineal, cumpliendo con los estándares BRCGS o IFS y con los requisitos ESG de los retailers. Maneja contratos inteligentes y normas de seguridad alimentaria.

Mercado: El blockchain agro sube a un CAGR del 41,9 % y pasará de 509 M USD (2025) a 8.400 M USD (2033), impulsando la demanda de perfiles con smart-contracts y normativas alimentarias.

7. Técnico en Clima-IA / Climate-Risk Analyst

Actividad: Cruzar modelos meteorológicos, IA generativa y datos históricos para anticipar impactos climáticos a nivel de parcela o de cadena de suministro (agua, calor extremo, heladas).

Plataforma de referencia: ClimateLens™ ofrece resoluciones de 1 km y gestiona alertas en más de 1.000 ubicaciones; sus ofertas priorizan agrónomos con machine learning y estadística climática.

8. Responsable de Gobernanza y Ética de IA Agrícola

Actividad: Motivación regulatoria: El EU AI Act (en vigor desde agosto 2024) exige inventario de modelos, clasificación de riesgo y documentación exhaustiva; las pymes agrarias necesitan un perfil que pilote auditorías, transparencia y formación interna.

9. Ingeniero/a de Automatización Robótica de Campo

Actividad: Integrar visión por computador, Lidar y navegación autónoma en cosechadoras, pulverizadores o vibradores de nogal.

Indicador de demanda: Bonsai Robotics recaudó 15 M USD en enero 2025 para escalar máquinas autónomas que reducen la mano de obra a la mitad en almendros y pistachos.

10. Digital Agronomist / Especialista en Agricultura de Precisión

Actividad. Integra datos de drones, sensores IoT y modelos predictivos para diseñar prescripciones de riego, fertilización y manejo.
Ejemplo. Ajuste de dosis de nitrógeno parcela a parcela en un viñedo usando mapas NDVI y algoritmos de recomendación.

Puesto publicado. Digital Agronomist – varias vacantes en EE. UU. y Europa, remuneración 37.000-240.000 USD/año (ZipRecruiter)

11. Remote Sensing & Geospatial Agronomist

Actividad. Procesa imágenes satelitales/LiDAR y genera análisis espaciales para seguros agrícolas, bancos o grandes explotaciones.

Ejemplo. Detección temprana de marchitez en soja con Sentinel-2 y alertas automáticas al lote.
Puesto publicado. Geospatial Analyst (remoto) – New Light Technologies

12. IoT Smart-Farming Solutions Architect

Actividad. Diseña redes de sensores, gateways y plataformas en la nube que alimentan algoritmos de recomendación agronómica.
Ejemplo. Sistema de monitoreo de humedad de suelo a 5 cm y 30 cm con alertas vía app para cítricos en Valencia.
Puesto publicado. Customer Success Lead en Orchard Robotics (San Francisco, híbrido)

13. Field Robotics Engineer / Robot Implementation Specialist

Actividad. Ajusta, calibra y acompaña la adopción de robots de desmalezado, pulverización o cosecha autónoma.
Ejemplo. Puesta en marcha de plataformas SwarmFarm para trigo en Queensland, reduciendo horas-tractor un 60 %.
Puesto publicado. Field Engineer – Robótica agrícola (pasantía 2025) en Climatebase; expansión de SwarmFarm Robotics crea decenas de roles técnicos

agricultura alimentos saludables

14. Digital-Twin & Crop-Simulation Specialist

Actividad. Construye “gemelos digitales” de cultivos o invernaderos que reproducen en tiempo real variables fisiológicas y de entorno.
Ejemplo. Simulación de estrés hídrico en tomate en un gemelo digital para optimizar ventilación y riego.
Puesto publicado. Proyectos doctorales y roles técnicos en el AI & Cyber Futures Institute (Australia) y en universidades de EE. UU.

15. Carbon & Sustainability Data Analyst

Actividad. Modela emisiones, secuestro de carbono y genera reportes para programas de créditos o ESG.
Ejemplo. Cálculo ex-ante de CO₂-eq para un proyecto de agricultura regenerativa en 4.000 ha de soja paraguaya.
Puesto publicado. Data Analyst/Environmental Scientist en Regrow Ag (remoto); GHG Quantification Specialist en Terra Global Capital

16. AI Product Manager – Agtech

Actividad. Conduce el ciclo de vida de productos basados en IA (desde el discovery con productores hasta la entrega con equipos de dev y data science).
Ejemplo. Lanzamiento de un modelo de recomendación de híbridos de maíz en función de microclima.
Puesto publicado. +40 vacantes de Product Manager Agtech (EE. UU.) con sueldos 89.000-149.000 USD (Glassdoor)

17. Plant Phenotyping AI Analyst

Actividad. Captura imágenes hiperespectrales o 3D y entrena IA para cuantificar rasgos como biomasa o área foliar.
Ejemplo. Clasificación de estrés por calor en trigos experimentales usando modelos de visión por computadora.
Puesto publicado. Investigador postdoctoral en fenómica vegetal (ETH Zúrich, Univ. Sydney) y técnico de phenomics en EE. UU.

18. Agtech Adoption / Customer Success Lead

Actividad. Puente entre el desarrollador de la tecnología y el productor; capacita, mide ROI y asegura la renovación del servicio.
Ejemplo. Programa de incorporación de cámaras de visión artificial para conteo de manzanas en Washington State.
Puesto publicado. Customer Success Lead – Orchard Robotics (híbrido)

Lejos de quedar obsoleto, el ingeniero agrónomo se convierte en arquitecto de datos de campo:

  • Curador de datasets: Garantiza veracidad y representatividad de las muestras.
  • Traductor tecnológico: Explica al agricultor por qué el algoritmo recomienda un 12 % menos de nitrógeno.
  • Diseñador de flujos operativos: Integra robots y trabajadores-humanos.
  • Gestor ESG – Con la IA y los gemelos, cuantifica CO₂ y agua para auditores.

La IA libera tiempo del técnico para dedicarse a decisiones estratégicas y márgenes de valor añadido (nuevos cultivos, diversificación, mercados de carbono).

El ingeniero agrónomo 4.0 en la era de la IA

Hoy, llevar “IA” en la tarjeta de presentación no basta: el verdadero valor está en dominar las cuatro competencias que convierten los datos en decisiones rentables para el campo.

  1. Alfabetización de datos
    No se trata solo de manejar Excel: implica depurar, fusionar y contextualizar capas de información agronómica, climática y económica, detectando patrones que antes pasaban inadvertidos.
  2. Gestión de plataformas
    Del CRM agrícola que concentra historiales de parcelas a las APIs de gemelos digitales que simulan la próxima campaña, el agrónomo debe orquestar herramientas diversas para dar una visión única y accionable.
  3. Trabajo interdisciplinar
    El éxito exige hablar el idioma de desarrolladores, analistas de negocio y reguladores europeos; coordinar pruebas de campo, validar modelos e integrar requisitos normativos sin frenar la innovación.
  4. Formación continua
    Con algoritmos que evolucionan a ritmo mensual, la ventaja competitiva reside en aprender rápido: desde IA generativa para agilizar la PAC hasta nuevas arquitecturas de sensores que amplían la cobertura del cultivo.

El agrónomo será clave no solo en el campo, sino también en el diseño de las tecnologías que vienen. Su rol será decisivo para que la IA no sea solo eficiente, sino también justa, sostenible y adaptada a la realidad de quienes trabajan la tierra.

En conjunto, estas habilidades convierten al ingeniero agrónomo en el eslabón que traduce la ciencia de datos en prácticas agronómicas eficaces y sostenibles.

Competencias clave que suman valor

  • Ciencia de datos & Python:   Limpieza de datos, AutoML, visualización.
  • Geomática:     QGIS, Google Earth Engine, interpretación de índices.
  • Conectividad IoT:       Protocolos LoRa/NB-IoT, edge computing.
  • Robótica & Mecatrónica:       ROS, control de actuadores, LIDAR.
  • Sostenibilidad & ESG: Metodologías GHG Protocol, ISO 14064.
  • Habilidades “blandas”: Storytelling con datos, liderazgo de equipos multidisciplinares, gestión del cambio.
compu en el campo

Mi reflexión final

La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en el motor que está redefiniendo la producción agrícola. Su adopción inteligente eleva, al mismo tiempo, la productividad, la sostenibilidad y la rentabilidad, garantizando que el sector no solo sobreviva a los nuevos desafíos, sino que prospere.

Lejos de desplazar al agrónomo, la IA expande su radio de acción. El profesional capaz de conectar la fisiología de los cultivos con modelos algorítmicos será quien marque la diferencia en un contexto que exige “producir más con menos”. Estos perfiles híbridos, científico de datos agrícolas, ingeniero de visión artificial, digital agronomist se convierten en el puente que traduce la complejidad tecnológica en decisiones tangibles en la parcela.

La agronomía siempre ha pivotado sobre un equilibrio delicado entre suelo, planta, clima y mercado. Hoy añadimos un quinto pilar: los datos. Bien utilizados, revelan patrones invisibles y permiten anticipar riesgos con la precisión necesaria para gestionar márgenes cada vez más estrechos.

Como consultor especializado en AgTech, veo en esta evolución una oportunidad irrepetible: honrar nuestra esencia agronómica llevando la ciencia del campo a la era digital, sin perder de vista nuestro propósito fundamental: alimentar al mundo de forma justa y sostenible.

Quien abrace estos nuevos caminos profesionales no estará renunciando a su vocación, sino proyectándola hacia el futuro.

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    8 de mar de 2026 – El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, visitó la ciudad de Tandil, donde recorrió la bodega Cordón Blanco y mantuvo un encuentro con sus responsables para analizar la situación del sector vitivinícola a nivel nacional y las políticas de impulso a la producción bonaerense.

    Durante la visita, el ministro dialogó con los productores sobre el contexto que atraviesa la actividad y afirmó que “en la Fiesta de la Vendimia Nacional no hay nada que festejar”, al advertir sobre la profunda crisis que atraviesa la vitivinicultura argentina.

    Javier Rodríguez señaló además que “en los dos años de gestión de Milei desaparecieron 2.088 viñedos”, en referencia a la drástica reducción de explotaciones registradas en el país en los últimos años. Según datos del sector, en 2025 se contabilizaron 20.939 viñedos operativos con 196.220 hectáreas cultivadas.

    La situación crítica también se refleja en la elaboración de vino. En la cosecha 2026 se registra una reducción del 25% en el número de bodegas elaboradoras respecto de 2025. Actualmente hay 503 establecimientos activos, cuando el año pasado en esta misma etapa había 680. En Mendoza, principal provincia productora, la caída también es marcada: de 478 bodegas en 2025 a 374 en 2026.

    Desde el sector señalan que la crisis se explica por la caída del consumo, el sobrestock de vino y mosto, los bajos precios de la uva y las dificultades de financiamiento, lo que llevó a que algunas bodegas reduzcan su actividad y otras directamente cierren. Productores advierten que, de continuar este escenario, podría quedar uva sin cosechar en las cepas.

    En ese contexto, Javier Rodríguez destacó la importancia de impulsar el desarrollo de nuevas regiones vitivinícolas y mencionó las políticas que la Provincia lleva adelante para fortalecer la producción. “En la provincia de Buenos Aires estamos trabajando para consolidar una vitivinicultura con identidad propia, generando oportunidades productivas y agregando valor en origen”, señaló.

    Entre las iniciativas se encuentra la promoción de regiones vitivinícolas bonaerenses, el desarrollo de un módulo de vid en CORFO —donde en 2023 se implantaron ocho variedades para evaluar su adaptación y productividad— y la creación de la marca “Vino Buenos Aires”, establecida por la Ley 15.404 para promover la producción y comercialización de vino bonaerense.

    El ministerio también impulsa financiamiento para proyectos productivos a través de una línea del Banco Provincia destinada a la fruticultura, con montos de hasta 300 millones de pesos, plazos de 60 a 72 meses y hasta 24 meses de gracia.

    Otra de las políticas destacadas es la Ruta del Vino Bonaerense, un circuito de enoturismo que integra bodegas de distintas regiones de la provincia, como Tandil, Saldungaray y Chapadmalal, además de zonas cercanas al Área Metropolitana como Cañuelas y Berisso. La iniciativa busca articular producción, turismo y gastronomía, promoviendo nuevas economías regionales y posicionando a Buenos Aires dentro del mapa vitivinícola argentino.

    Una bodega pionera en Tandil

    La bodega Cordón Blanco es un emprendimiento familiar fundado en 2008 por los hermanos Valeria, Mariano y Matías, quienes comenzaron el proyecto tras estudios de suelo y clima que indicaban potencial vitivinícola en la zona serrana de Tandil.

    El primer viñedo se implantó en 2007 en el paraje La Elena, al oeste de la ciudad, con mil estacas injertadas y un proceso inicial de experimentación con distintas cepas. En 2011 se sumó un segundo viñedo en la zona de Don Bosco, al sur de Tandil, para evaluar nuevas variedades y diferencias de suelo.

    Tras analizar nueve cepas, el proyecto se consolidó principalmente con Merlot, Sauvignon Blanc y Syrah, a las que luego se incorporó Cabernet Franc por su buena adaptación a climas similares al de Burdeos.

    Actualmente la bodega cuenta con cuatro hectáreas de viñedos y produce vinos a partir de dos terroirs diferenciados. El viñedo La Elena, ubicado a 260 metros sobre el nivel del mar, posee suelos arcillosos compactos con alta retención de agua que permiten trabajar sin riego. En Don Bosco, también a 260 metros de altura, predominan suelos de vertientes con granito y arcilla.

    En ambos casos, la orientación de las laderas hacia el oeste favorece la amplitud térmica, un factor clave para mejorar la calidad de la uva. Las primeras microvinificaciones se realizaron en 2012 con 200 botellas de Sauvignon Blanc y 400 de Merlot, consideradas las primeras producciones de vino elaboradas en Tandil.

    Acuerdo para impulsar tecnologías AgTech

    Durante su visita a la ciudad, Javier Rodríguez también participó en la firma de una carta acuerdo entre el Ministerio de Desarrollo Agrario, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y la filial Tandil de la Federación Agraria Argentina.

    El objetivo del convenio es promover la colaboración entre las instituciones para diseñar un programa de capacitación en tecnologías AgTech orientado al agro bonaerense, con base en Tandil. La iniciativa busca fortalecer la adopción de innovación tecnológica en el sector productivo, articulando las capacidades académicas y científicas de la universidad con las necesidades de los pequeños y medianos productores representados por la Federación Agraria.

    Durante el acto, Rodríguez señaló que el sector agropecuario atraviesa un proceso de transformación tecnológica profunda. “Estamos en un proceso de cambio tecnológico formidable, donde las tecnologías de la información cobran una importancia muy clara”, afirmó.

    En ese marco, sostuvo que el desafío central es cómo integrar esas innovaciones al desarrollo productivo del territorio. “Muchas veces se plantea una discusión que me parece falsa: si la tecnología es buena o mala. No es esa la discusión. La discusión es cómo incorporamos esas tecnologías para lograr un desarrollo productivo territorialmente más equilibrado, que permita que distintos tipos de productores sigan siendo competitivos”, explicó.

    El ministro también remarcó la importancia de que los avances tecnológicos no terminen expulsando a los productores más pequeños del sistema productivo. “Tenemos que trabajar para que el cambio tecnológico y las innovaciones no sean expulsoras de productores. Ese es un enorme desafío”, sostuvo.

    Asimismo, destacó el rol que pueden cumplir las universidades y los sistemas científicos en la adaptación de esas herramientas a las realidades productivas. “Hay muchos desarrollos tecnológicos, pero todavía queda ese paso fundamental que es cómo se incorporan en la producción y cómo se transforman en mejoras concretas”, señaló.

    Por último, Rodríguez subrayó que la firma del acuerdo es un punto de partida para avanzar en proyectos concretos. “La firma es un paso importante, pero el verdadero desafío es que esto después se traduzca en proyectos, acciones y soluciones concretas para los productores”, concluyó.

    Fuente: Comunicación MDA

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Según datos del sector, en 2025 se contabilizaron 20.939 viñedos operativos con 196.220 hectáreas cultivadas.</p><p>La situación crítica también se refleja en la elaboración de vino. En la cosecha 2026 se registra una <strong>reducción del 25% en el número de bodegas elaboradoras</strong> respecto de 2025. Actualmente hay 503 establecimientos activos, cuando el año pasado en esta misma etapa había 680. En Mendoza, principal provincia productora, la caída también es marcada: de 478 bodegas en 2025 a 374 en 2026.</p><p>Desde el sector señalan que la crisis se explica por la <strong>caída del consumo, el sobrestock de vino y mosto, los bajos precios de la uva y las dificultades de financiamiento</strong>, lo que llevó a que algunas bodegas reduzcan su actividad y otras directamente cierren. Productores advierten que, de continuar este escenario, podría quedar uva sin cosechar en las cepas.</p><p>En ese contexto, Javier Rodríguez destacó la importancia de impulsar el desarrollo de nuevas regiones vitivinícolas y mencionó las políticas que la Provincia lleva adelante para fortalecer la producción. <strong>“En la provincia de Buenos Aires estamos trabajando para consolidar una vitivinicultura con identidad propia, generando oportunidades productivas y agregando valor en origen”</strong>, señaló.</p><p>Entre las iniciativas se encuentra la promoción de regiones vitivinícolas bonaerenses, el desarrollo de un módulo de vid en CORFO —donde en 2023 se implantaron ocho variedades para evaluar su adaptación y productividad— y la creación de la marca <strong>“Vino Buenos Aires”</strong>, establecida por la Ley 15.404 para promover la producción y comercialización de vino bonaerense.</p><p>El ministerio también impulsa financiamiento para proyectos productivos a través de una línea del <strong>Banco Provincia destinada a la fruticultura, con montos de hasta 300 millones de pesos</strong>, plazos de 60 a 72 meses y hasta 24 meses de gracia.</p><p>Otra de las políticas destacadas es la <strong>Ruta del Vino Bonaerense</strong>, un circuito de enoturismo que integra bodegas de distintas regiones de la provincia, como Tandil, Saldungaray y Chapadmalal, además de zonas cercanas al Área Metropolitana como Cañuelas y Berisso. La iniciativa busca articular producción, turismo y gastronomía, promoviendo nuevas economías regionales y posicionando a Buenos Aires dentro del mapa vitivinícola argentino.</p><p><strong>Una bodega pionera en Tandil</strong></p><p>La bodega Cordón Blanco es un emprendimiento familiar fundado en 2008 por los hermanos Valeria, Mariano y Matías, quienes comenzaron el proyecto tras estudios de suelo y clima que indicaban potencial vitivinícola en la zona serrana de Tandil.</p><p>El primer viñedo se implantó en 2007 en el paraje La Elena, al oeste de la ciudad, con mil estacas injertadas y un proceso inicial de experimentación con distintas cepas. En 2011 se sumó un segundo viñedo en la zona de Don Bosco, al sur de Tandil, para evaluar nuevas variedades y diferencias de suelo.</p><p>Tras analizar nueve cepas, el proyecto se consolidó principalmente con Merlot, Sauvignon Blanc y Syrah, a las que luego se incorporó Cabernet Franc por su buena adaptación a climas similares al de Burdeos.</p><p>Actualmente la bodega cuenta con cuatro hectáreas de viñedos y produce vinos a partir de dos terroirs diferenciados. El viñedo La Elena, ubicado a 260 metros sobre el nivel del mar, posee suelos arcillosos compactos con alta retención de agua que permiten trabajar sin riego. En Don Bosco, también a 260 metros de altura, predominan suelos de vertientes con granito y arcilla.</p><p>En ambos casos, la orientación de las laderas hacia el oeste favorece la amplitud térmica, un factor clave para mejorar la calidad de la uva. Las primeras microvinificaciones se realizaron en 2012 con 200 botellas de Sauvignon Blanc y 400 de Merlot, consideradas las primeras producciones de vino elaboradas en Tandil.</p><p><strong>Acuerdo para impulsar tecnologías AgTech</strong></p><p>Durante su visita a la ciudad, Javier Rodríguez también participó en la firma de una carta acuerdo entre el Ministerio de Desarrollo Agrario, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y la filial Tandil de la Federación Agraria Argentina.</p><p>El objetivo del convenio es <strong>promover la colaboración entre las instituciones para diseñar un programa de capacitación en tecnologías AgTech</strong> orientado al agro bonaerense, con base en Tandil. La iniciativa busca fortalecer la adopción de innovación tecnológica en el sector productivo, articulando las capacidades académicas y científicas de la universidad con las necesidades de los pequeños y medianos productores representados por la Federación Agraria.</p><p>Durante el acto, Rodríguez señaló que el sector agropecuario atraviesa un proceso de transformación tecnológica profunda. <strong>“Estamos en un proceso de cambio tecnológico formidable, donde las tecnologías de la información cobran una importancia muy clara”</strong>, afirmó.</p><p>En ese marco, sostuvo que el desafío central es cómo integrar esas innovaciones al desarrollo productivo del territorio. <strong>“Muchas veces se plantea una discusión que me parece falsa: si la tecnología es buena o mala. No es esa la discusión. La discusión es cómo incorporamos esas tecnologías para lograr un desarrollo productivo territorialmente más equilibrado, que permita que distintos tipos de productores sigan siendo competitivos”</strong>, explicó.</p><p>El ministro también remarcó la importancia de que los avances tecnológicos no terminen expulsando a los productores más pequeños del sistema productivo. <strong>“Tenemos que trabajar para que el cambio tecnológico y las innovaciones no sean expulsoras de productores. Ese es un enorme desafío”</strong>, sostuvo.</p><p>Asimismo, destacó el rol que pueden cumplir las universidades y los sistemas científicos en la adaptación de esas herramientas a las realidades productivas. <strong>“Hay muchos desarrollos tecnológicos, pero todavía queda ese paso fundamental que es cómo se incorporan en la producción y cómo se transforman en mejoras concretas”</strong>, señaló.</p><p>Por último, Rodríguez subrayó que la firma del acuerdo es un punto de partida para avanzar en proyectos concretos. <strong>“La firma es un paso importante, pero el verdadero desafío es que esto después se traduzca en proyectos, acciones y soluciones concretas para los productores”</strong>, concluyó.</p><p>Fuente: Comunicación MDA</p>«,
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